martes, 4 de noviembre de 2014

Ampliación del campo de batalla



"En un sistema económico perfectamente liberal, algunos acumulan considerables fortunas; otros se hunden en el paro y la miseria. En un sistema sexual perfectamente liberal, algunos tienen una vida erótica variada y excitante; otros se ven reducidos a la masturbación y a la soledad. El liberalismo económico es la ampliación del campo de batalla, su extensión a todas las edades de la vida y a todas las clases de la sociedad"

En "Ampliación del campo de batalla" Houllebecq usa la ironía y la crítica punzante para condenar a nuestra sociedad, construida sobre los valores del liberalismo económico. El protagonista y narrador, un informático de vida apática, es el encargado de dirigir la exposición sobre la decadencia de esta civilización materialista.

Para él, la miseria existencial, la acritud y la soledad son estados superpuestos en su avance desde la observación cínica de la realidad a la intervención macabra. Es quien pronuncia la tesis principal del libro: la ampliación, en esta sociedad, del campo de batalla (bajo la lógica de mercado) a todas las parcelas de la vida. Así, la competencia sexual se establece como un sistema de jerarquía social complementario al del poder-dinero.

Pero no se trata de un análisis reprobatorio, no hay una implicación militante en el narrador, ni un deseo por cambiar nada. En realidad, no hay siquiera una aceptación mínima de la posibilidad de cambio. Encuentra una única posibilidad de resistencia en la indiferencia. Y, en ese camino, una excusa excelente en la depresión. Esa resistencia pasiva no le salva de la espiral descendente hacia la (auto)destrucción, tal como expresa el autor en alguna entrevista: La sociedad en que vivimos quiere destruirnos. El arma que emplea es la indiferencia, y hay que pasar al ataque, poner el dedo en la llaga y apretar bien fuerte. Hablar de lo abyecto: la enfermedad, la ausencia de amor, la fealdad… pero sin adherirse a ninguna idea ni profesar ninguna militancia. (Houellebecq M. , Cultura, 2012)

El narrador se niega así a participar en la batalla. Prefiere masturbarse a tratar de ligar, lo que no sería más que una forma de lucha militante. Arrastra consigo a su compañero, representación última de la esperanza insistente, al que termina por quebrar.

Tras él, frente a la deshumanización, no hay nada.

lunes, 15 de septiembre de 2014

Estrés, estrés, estrés

Escribo esta entrada de madrugada. No puedo dormir porque tengo que trabajar y no puedo trabajar porque tengo que dormir. Se me escapa el tiempo. Estoy aquí y allá sin saber cómo he llegado, tengo momentos de lucidez pasajera y paso el resto del tiempo en brumas, imaginándome atareado frente a la pantalla.

Solo American Horror Story, esa pesadilla demente, es capaz de despertar mi atención y despejarme la cabeza. Brutal, mordaz, acelerada y sin escrúpulos... Uno es capaz de perdonarle todos sus excesos precisamente por ese gusto por la desproporción, lo exagerado. Sobre el buen hacer de Jessica Lange y Zachary Quinto se montan las enrevesadas tramas de terror que nos enchufa Ryan Murphy en las dos primeras temporadas. Mención especial a la locura de temáticas que toca Asylum (¿Anna Frank?) y a la presencia constante de enajenados patriarcales que acaban por ser el mayor terror, el más constante, el más real.


lunes, 7 de julio de 2014

domingo, 29 de junio de 2014

Deliberando


Se me acaba el tiempo de disfrutar de mi habitación, así que ayer dediqué media noche a ver Big Fish acompañado. Llegando a Espectro, me di cuenta del guiño de Burton a Deliverance con el tipo del porche.

Pues es de esta última, Deliverance, de la que me apetece hablar. Peliculón: Cine negro, rednecks, violencia a espuertas, urbanitas yankis en medio de los montes apalaches y hasta un toque ecologista... Todo jalonado con un duelo de banjos mitiquísimo.


El desarrollo da un cambio de rumbo con toda la tranquilidad y lo que empieza como una alegre película de aventuras se convierte poco a poco en un film sádico y tormentoso. El argumento juega con la oposición primitivo-civilizado como un gato con sus presas: De forma brutal y descarnada, pero también curiosa. ¿Qué es lo civilizado y hasta dónde llega? ¿Qué, si no las personas, podría ser lo más salvaje en esos montes? De esas preguntas habla el título.

Sobre Big Fish me extiendo otro día, que también tiene mucha tela.

jueves, 22 de mayo de 2014

Miedos



Nada difícil y doloroso desaparece por siempre. Se aleja, se hace pequeño, se oculta y vuelve a crecer. A saltarte a la cara desde una esquina.

Inseguridad, inseguridad, inseguridad...

¿Qué hago yo ahí? No pinto nada. ¿Qué tengo que hacer? No sabré hacerlo. ¿Qué quiere? Conmigo, nada. No vales. Lo he escuchado tantas veces que no puedo parar de creérmelo.

La cago, me esfuerzo, la vuelvo a cagar. Me escondo. Estoy cansado y no puedo dormir. Cansado. Tan cansado. Y nada sale bien nunca. ¿O nada ME sale bien?

¿Para qué me esfuerzo? ¿Qué busco? ¿De qué sirve? No grito, ni siquiera me siento con el derecho de gritar. Todos dicen estar tan mal aunque estén bailando y yo ahí, quieto, incapaz de moverme, me aguanto. Escucho. ¿Escucho porque yo también tengo algo que decir o porque ni siquiera puedo abrir la boca? Quizá porque hablar siempre ha empeorado las cosas.

¿Me callo o en realidad nadie me escucha? Me asusta la respuesta. La incomprensión me tiene jodido: En ti apenas confío aún. Tú no escuchas, cabrón. A ti imposible, siento un absoluto vacío al contarte. Con vosotros no, realmente no tengo derecho. Demasiados sentimientos encontrados contigo, sólo nos hacemos daño. Y tú, que siempre estuviste, no quieres hablar conmigo (lo entiendo).

Con el resto... no puedo, joder, no me sale. Es tan fácil cerrarse que al final apenas queda nadie. Una única (y gran) persona... que se larga. Genial. Pues de eso sí que no tengo derecho a quejarme, ya exijo demasiado.

Definitivamente: Abrirse es perderlo todo.

Cierro la puerta. Debería estar sobando y no escribiendo esta mierda.

viernes, 9 de mayo de 2014

domingo, 4 de mayo de 2014

Todos envejecemos, dejamos de molar y se acabó



[Sickboy] It's certainly a phenomenon in all walks of life.

[Renton] What do you mean?

[Sickboy] Well, at one point you've got it, then you lose it and it's gone forever -all walks of life. George Best, for example. Had it, lost it. Or, David Bowie, or Lou Reed...

[Renton] Lou Reed, some of his solo stuff is not bad.

[Sickboy] No, it's not bad, but it's not great either is it. And, in your heart you kinda know that although it sounds alright, it's actually just... shite.

[Renton] So who else?

[Sickboy] Charlie Nicholas, David Niven, Malcom McLaren, Elvis Presley...

[...]

[Renton] So, we all get old, we cannot hack it anymore, and that's it.

[Sickboy] Yeah!

[Renton] That's your theory?

[Sickboy] Yeah... beautifully fucking illustrated.