miércoles, 3 de junio de 2015

Papeles mojados

-¡La puta vida!

De un portazo destrozó sus ilusiones. Y le había dolido.

El día había amanecido inigualable, por fin alguien se interesaba por sus trabajos y en el contestador había más de tres llamadas. Todo perfecto.

Había colocado lentamente sus dibujos en una carpeta, había salido de casa y en el ascensor se había encontrado con la sensación de que hoy era el día.

—¡Hola pequeña emoción agradable! Hacía tiempo que no te sentía. Cuando se abrieron las puertas corrió hacia su cita.

Él estaba sentado en la terraza de la cafetería, tenía un aspecto inflexible, inteligente, interesado. Ella también se sentó, sonrió y le pasó los papeles. Él comenzó a mirar sus obras, a observarlas con detenimiento, a pasar uno por uno los años de su vida.

No le gustan —pensaba ella en el momento en que una gota mojaba el folio. Él cerró inmediatamente la carpeta y miró al cielo.

¿Gotas? No, no puede ser, no puede ponerse a llover ahora...  Por un momento él dudó. Ella también. Él reaccionó antes y, alargando la mano, le devolvió los dibujos. Quedó en llamarla para reunirse otro día, uno en que hiciera mejor tiempo. A ella un podemos ir dentro se le ahogó en la boca. Mientras, rompía a llover más fuerte. Él se despidió, se dio la vuelta y encogió los hombros.

Ella se puso en el momento a ser muy infeliz. ¿Qué le quedaba ahora? Una carpeta llena de papeles. Papeles mojados.

(Abril 2005 - Corregido Junio 2015)

viernes, 22 de mayo de 2015

No. 2

La fiesta ya ha empezado, aunque quizás aún no estés al tanto. Bien, de eso se trata por el momento. Aunque los barcos hayan empezado a arder el primer despertar debe ser por sorpresa.

¿No lo creéis? Veamos. Las iniciativas de cambio están en marcha, y no hablo de ninguna de esas opciones disponibles para votar. La destrucción imparable de los recursos energéticos limita las posibilidades de acción del bando en el poder y eso nos beneficia. Los de abajo empezamos a construir desde la nada, esa es una fortaleza exigua, pero real.

Los golpes represivos aleatorios y sin dirección sólo sirven para fortalecernos. Todos esos detenidos saben ahora de la necesidad de buscar una base social desde la que apoyarse y resistir. La gente está buscando una chispa de ilusión para prender. Está en nuestra mano encontrarla y encenderla. Eso es lo que nos queda, tal como cantaban los Maniática en los 90. Ese rock que nos acunó a muchos y aún nos empuja: Vamos a resistir con golpes y esfuerzo.








domingo, 8 de marzo de 2015

No. 1

Vamos a hacer algo, y lo vamos a hacer muy despacito, porque vamos a hacerlo bien. Vamos a cambiar este mundo. Vamos a destruirlo desde sus más bajos cimientos, a tirar esas horribles columnas subterráneas de cemento, a dejar volar esos billetes manchados que nos manejan.

Incluso aunque nadie parezca enterarse, la transformación ya ha empezado. No se trata de ningún engaño esotérico ni de ningún órdago a la desesperada, se trata de la única posibilidad real que queda: No dejar piedra sobre piedra.

Sólo hay una pieza esencial en este proyecto: Tú. Tus habilidades, tus conocimientos, tu pasión al servicio del cambio revolucionario.
 
Bienvenido a la Sociedad Secreta. 
 
Te haremos llegar nuevos encargos.