domingo, 20 de abril de 2014

Here comes the story of the Hurricane



Mucho boxeo últimamente en este blog.

Ha muerto Rubin Huracán Carter, el boxeador que se pasó 19 años en la cárcel por un triple asesinato que nunca cometió. Gracias a su lucha en prisión, que acabó con su excarcelación en 1985, se convirtió en ejemplo de las injusticias raciales. En su autobiografía (Eye of the Hurricane: My Path from Darkness to Freedom) se confiesa sin vergüenza culpable de robos y asaltos en casas durante su juventud, pero nunca de asesinato. Defendió durante años su inocencia y siempre se rebeló contra su encierro en prisión, hasta el punto de que una vez en la calle se convirtió en activista.

Yo conocí la historia por la película de Denzel Washington y me enganché a la canción de Bob Dylan. ¿Por qué empatizo con él? Supongo que por la fuerza que demostró al pasarse años y años en una cloaca y no sucumbir, por seguir manteniendo la dignidad en ese infierno, por no negar sus miserias y mostrarse orgulloso. Por decir que la cárcel puede lidiar con el odio y la ira porque es de eso que está hecha y para lo que esta hecha: "Hatred and bitterness and anger only consume the vessel that contains them. It doesn't hurt another soul. If I were to allow myself to continue to feel that anger and the bitterness of being a victim, I would have never survived prison itself. Prison can deal with anger; prison can deal with hatred because prison is about all those things."

Here comes the story of the hurricane... Que la tierra le sea leve.


sábado, 19 de abril de 2014

«Cogió y se largó. Y me dejó solo. Solo con todos estos monstruos metidos en mi cabeza»

martes, 1 de abril de 2014

Leopoldo



Diario de un seductor
No es tu sexo lo que en tu sexo busco
sino ensuciar tu alma:
desflorar
con todo el barro de la vida
lo que aún no ha vivido.
El que no ve (1980)