No suelo ver la televisión pero hoy me puse una película y, al quitarla, por casualidad me encontré viendo en La 2 la serie de Makinavaja. Fue una sorpresa cojonuda, aunque a mi siempre me gustaron más las viñetas de Ivá que la versión de la tele o las películas del Pajares. Viñetas irreverentes por las que, junto a otras, la revista El Papus recibió un bombazo de grupos ultraderechistas en su redacción a finales de los 70. Yo descubrí al Maki bastante más tarde, en los especiales de El Jueves, revista mítica con la que muchos hemos crecido y que se merecería otra entrada.
Viendo la serie me di cuenta de que el Rubianes, que hacía del Maki, está ya muerto y me acordé de cómo poco antes de palmarla, las hordas de españolistas se le tiraron encima por decir que la idea de España se la sudaba por todas partes. Más concretamente:
A mí la unidad de España me suda la polla por delante y por
detrás. Y que se metan a españa ya en el puto culo a ver si les explota
dentro y le quedan los huevos colgando en los pantalones. Que vayan a
cagar a la puta playa con la puta España que llevo desde que nací con la
puta España. Vayan a la mierda con el país y dejen de tocar los cojones. Siga por favor.
¡Grande, Pepe!
Entonces me acordé del pedazo de artículo de Abel Ortiz a propósito de ese jaleo y no pude resistirme a ponerlo aquí. Vaya este homenaje para el Maki, Ivá y el Rubianes. Recuerdos casi borrados de una época más salvaje de nuestra historia.
Rubianes; po fueno, po fale, po malegro
Abel Ortiz
El gran Ivá creó un personaje único que habría de convertirse, con
el pasar del tiempo, las transiciones y las bombas ultras en las
redacciones de las revistas críticas al régimen, en la quintaesencia del
barrio chino y en una referencia obligatoria de los barcelonólogos:
Maki Navaja.
El Maki, integrante orgulloso de toda una cultura “pijoapartesca”
que se movía con el soniquete de los gitanos de Gracia y las verbenas de
las barriadas obreras, tenía como lejano pariente a Mack The Knife,
(Mackie Messer), que inventara Bertold Brecht en 1928, para una canción
de Kurt Weil, como parte de la opera de lo tres peniques.
Pepe Rubianes encarnó al personaje perfectamente como lo que era; un
caramelo. Desde entonces a algunos nos cuesta disociar al actor del
personaje.
El Maki, seguidor de la cofradía de San Buenaventura Durruti, no era
un señor de orden y corbata, ni un meapilas engominado, ni un
escandalizable escuchador de la COPE o la Ser, cada día más cercanas,
que tuviera siempre abierto el baúl de las vestiduras de rasgar. La
realidad que rodeaba su vida no dejaba hueco para galanterías
versallescas ni educaciones pagadas en los curas.
La calle, la cárcel, la taberna y la escuela eran el mismo único
escenario en el que se desarrollaba la acción; lejos de las
urbanizaciones, las “casitas” del barrio alto, los pisos de alto
standing y las conciencias habituadas a cogérsela con “Boyoré” o
“Smoking”.
El Maki, orgullo de la fauna autóctona, jamás hablaría como un
político, como un banquero o como un lorito de repetición, pero sobre
todo, nunca hablaría como un súbdito. Rubianes, que no es ninguna de
esas cosas, tampoco.
Parece ser que hay gente que se ha molestado con el actor. Dicen que
se sienten ofendidos. Pobrecitos. Resulta que a Rubianes España le suda
la polla por delante y por detrás como a muchos otros entre los que me
encuentro. Para un determinado tipo de gente, fariseos e hipócritas
sobre todo, eso es motivo de escándalo. La madre patria no puede ser
mentada sin que los almibarados nenes del opus o sus satélites se
sientan insultados.
Como español que soy, según mi pasaporte y mi certificado de
nacimiento, de “pata negra” además, por castellano, me adhiero
completamente a las ideas expresadas por Rubianes, incluidos los
campanarios. Por delante y por detrás la idea de España, sobretodo esa
España repetida tres veces que salió de la guerra civil, me la suda.
Y si los defensores de semejante cosa son una panda de peleles
perfectamente intercambiables con aquellos que tararean algo similar en
Catalunya o Euzkadi, todavía más. Ivá murió. El Maki aún aparca algunas
noches el buga en la curva del Morrot y escucha cassetes del Gato Pérez.
Ayer me llamó a ver si tenía algo de mandanga y aproveché para contarle
lo que se dice en los periódicos a propósito de Rubianes y la censura
del régimen españolista. Oí su respiración tranquilo y como daba una
calada al canuto dejando correr el asunto.
- Maki, a tu colega el Rubianes no le dejan actuar en Madrid. Dicen que insultó a España y a los españoles. Lo han censurado.
- Po fueno, po fale, po malegro....me suda la polla Madrid. Y el parlamento. Y el rey. Y el papa....