jueves, 18 de diciembre de 2014

Memoria

Los contenidos de la memoria son sociales además de individuales.

La memoria no tiene que ver solo con el pasado, sino también con las identidades y, por tanto, con la propia persistencia en el presente.

La memoria no es un depósito pasivo de los hechos sino un activo proceso de creación de significados.

martes, 16 de diciembre de 2014

Sobre la miseria en el medio artístico (1998)

“El capitalismo le garantiza al arte una concesión de perpetuo pri-
vilegio, el de la actividad puramente creativa, una coartada para la ali-
mentación de todas las demás actividades(...) pero al mismo tiempo,
esta esfera reservada para la “actividad libremente creativa” es la única
en la que las cuestiones de la comunicación y de qué hacemos con la vida
se plantean práctica y completamente. Aquí, en el arte, yace el primer
punto localizado de antagonismo entre los partidarios y adversarios de
las razones oficialmente dictadas para vivir. La falta de sentido y la
separación (del arte) que se crean da lugar a una crisis general de los
medios artísticos, una crisis que enlaza con los modos de vida alternati-
vos, con la exigencia de una nueva forma de vida.
”
Guy Debord (1960)


[...]
5. Pillaje, robo, saqueo, gamberrismo, vandalismo, sabotaje, insumisión... estos son los estilos artísticos de la gran negación.

6. El que vuestras obras puedan ser admiradas dentro de 100 años no es por tanto un elogio sino una condena a la humanidad.
 
[...]

“Lo que queremos no nos lo podéis vender”

Instituto Asturiano de Vandalismo Comparado

miércoles, 12 de noviembre de 2014

miércoles, 5 de noviembre de 2014

El mundo desencantado

"Al imponerse una concepción racional del mundo a la cosmovisión religiosa, la naturaleza quedó desacralizada y el mundo, desencantado. Perdió todo su significado y en adelante la contemplaron con indiferencia como un objeto inerte y una materia prima; en suma, como un almacén de recursos. El antagonismo entre una naturaleza despojada de sentido y una civilización expoliadora quedó plasmado en una serie de conceptos ambiguos como el éxito, el bienestar, el desarrollo o… el progreso. La actividad humana dejó de celebrar la relación misteriosa con la naturaleza y pasó, no a considerarla racionalmente tratando de aprehender su verdad para poder así guiarse, sino que procedió a su dominación. Entonces, al convertirla en un objeto de explotación sin límites, lo realmente conseguido fue la adaptación forzosa de los individuos a un medio social coactivo engendrado durante el proceso. El progreso se pagaba sometiendo la vida a la racionalización pragmática impuesta por la mercancía y el Estado en la que los medios se confundían con los fines: la vida obedecía al progreso, no al contrario. La vida esclava del progreso era un crisol donde se fundía la razón objetiva y se evaporaban todos los conceptos que constituían su núcleo: verdad, justicia, felicidad, igualdad, solidaridad, tolerancia, libertad… Tal como concluía Horkheimer, “el dominio de la naturaleza incluye el dominio sobre los hombres.” La tiranía ejercida sobre la naturaleza trajo como consecuencia la sumisión y el embrutecimiento simultáneos del ser humano. El vaciado de la conciencia se deducía de la concepción mecanicista del hombre. Ya el más extremista de todos los filósofos materialistas, La Mettrie, concebía al ser humano como una máquina que se montaba ella misma sus resortes, y consideraba el pensamiento como un subproducto de la actividad mecánica de importancia menor. Tal inaudita concepción, formulada a mediados del siglo XVIII durante la lucha intelectual contra los sistemas metafísicos y las religiones, fundaba científicamente la manipulabilidad de la especie humana, cosa que las clases dirigentes de la posteridad tomaron muy en serio. Por ironía de la historia, la religión no saldría perdiendo. Un siglo más tarde, el álgebra de Boole, que hizo posible la simulación mecánica del pensamiento humano, redujo éste a una simple representación matemática, persiguiendo ni más ni menos que la “revelación de la mente de Dios.” Si ascendemos por el camino de la matemática binaria, sin lugar a dudas, los ordenadores digitales nos acercarán más a la divinidad, que ya no está en los cielos, sino en el espacio virtual."

Extracto de Media noche en el siglo. Apuntes contra el progreso.
Noviembre de 2012.
Miquel Amorós.

martes, 4 de noviembre de 2014

Ampliación del campo de batalla



"En un sistema económico perfectamente liberal, algunos acumulan considerables fortunas; otros se hunden en el paro y la miseria. En un sistema sexual perfectamente liberal, algunos tienen una vida erótica variada y excitante; otros se ven reducidos a la masturbación y a la soledad. El liberalismo económico es la ampliación del campo de batalla, su extensión a todas las edades de la vida y a todas las clases de la sociedad"

En "Ampliación del campo de batalla" Houllebecq usa la ironía y la crítica punzante para condenar a nuestra sociedad, construida sobre los valores del liberalismo económico. El protagonista y narrador, un informático de vida apática, es el encargado de dirigir la exposición sobre la decadencia de esta civilización materialista.

Para él, la miseria existencial, la acritud y la soledad son estados superpuestos en su avance desde la observación cínica de la realidad a la intervención macabra. Es quien pronuncia la tesis principal del libro: la ampliación, en esta sociedad, del campo de batalla (bajo la lógica de mercado) a todas las parcelas de la vida. Así, la competencia sexual se establece como un sistema de jerarquía social complementario al del poder-dinero.

Pero no se trata de un análisis reprobatorio, no hay una implicación militante en el narrador, ni un deseo por cambiar nada. En realidad, no hay siquiera una aceptación mínima de la posibilidad de cambio. Encuentra una única posibilidad de resistencia en la indiferencia. Y, en ese camino, una excusa excelente en la depresión. Esa resistencia pasiva no le salva de la espiral descendente hacia la (auto)destrucción, tal como expresa el autor en alguna entrevista: La sociedad en que vivimos quiere destruirnos. El arma que emplea es la indiferencia, y hay que pasar al ataque, poner el dedo en la llaga y apretar bien fuerte. Hablar de lo abyecto: la enfermedad, la ausencia de amor, la fealdad… pero sin adherirse a ninguna idea ni profesar ninguna militancia. (Houellebecq M. , Cultura, 2012)

El narrador se niega así a participar en la batalla. Prefiere masturbarse a tratar de ligar, lo que no sería más que una forma de lucha militante. Arrastra consigo a su compañero, representación última de la esperanza insistente, al que termina por quebrar.

Tras él, frente a la deshumanización, no hay nada.

lunes, 15 de septiembre de 2014

Estrés, estrés, estrés

Escribo esta entrada de madrugada. No puedo dormir porque tengo que trabajar y no puedo trabajar porque tengo que dormir. Se me escapa el tiempo. Estoy aquí y allá sin saber cómo he llegado, tengo momentos de lucidez pasajera y paso el resto del tiempo en brumas, imaginándome atareado frente a la pantalla.

Solo American Horror Story, esa pesadilla demente, es capaz de despertar mi atención y despejarme la cabeza. Brutal, mordaz, acelerada y sin escrúpulos... Uno es capaz de perdonarle todos sus excesos precisamente por ese gusto por la desproporción, lo exagerado. Sobre el buen hacer de Jessica Lange y Zachary Quinto se montan las enrevesadas tramas de terror que nos enchufa Ryan Murphy en las dos primeras temporadas. Mención especial a la locura de temáticas que toca Asylum (¿Anna Frank?) y a la presencia constante de enajenados patriarcales que acaban por ser el mayor terror, el más constante, el más real.


lunes, 7 de julio de 2014

domingo, 29 de junio de 2014

Deliberando


Se me acaba el tiempo de disfrutar de mi habitación, así que ayer dediqué media noche a ver Big Fish acompañado. Llegando a Espectro, me di cuenta del guiño de Burton a Deliverance con el tipo del porche.

Pues es de esta última, Deliverance, de la que me apetece hablar. Peliculón: Cine negro, rednecks, violencia a espuertas, urbanitas yankis en medio de los montes apalaches y hasta un toque ecologista... Todo jalonado con un duelo de banjos mitiquísimo.


El desarrollo da un cambio de rumbo con toda la tranquilidad y lo que empieza como una alegre película de aventuras se convierte poco a poco en un film sádico y tormentoso. El argumento juega con la oposición primitivo-civilizado como un gato con sus presas: De forma brutal y descarnada, pero también curiosa. ¿Qué es lo civilizado y hasta dónde llega? ¿Qué, si no las personas, podría ser lo más salvaje en esos montes? De esas preguntas habla el título.

Sobre Big Fish me extiendo otro día, que también tiene mucha tela.

jueves, 22 de mayo de 2014

Miedos



Nada difícil y doloroso desaparece por siempre. Se aleja, se hace pequeño, se oculta y vuelve a crecer. A saltarte a la cara desde una esquina.

Inseguridad, inseguridad, inseguridad...

¿Qué hago yo ahí? No pinto nada. ¿Qué tengo que hacer? No sabré hacerlo. ¿Qué quiere? Conmigo, nada. No vales. Lo he escuchado tantas veces que no puedo parar de creérmelo.

La cago, me esfuerzo, la vuelvo a cagar. Me escondo. Estoy cansado y no puedo dormir. Cansado. Tan cansado. Y nada sale bien nunca. ¿O nada ME sale bien?

¿Para qué me esfuerzo? ¿Qué busco? ¿De qué sirve? No grito, ni siquiera me siento con el derecho de gritar. Todos dicen estar tan mal aunque estén bailando y yo ahí, quieto, incapaz de moverme, me aguanto. Escucho. ¿Escucho porque yo también tengo algo que decir o porque ni siquiera puedo abrir la boca? Quizá porque hablar siempre ha empeorado las cosas.

¿Me callo o en realidad nadie me escucha? Me asusta la respuesta. La incomprensión me tiene jodido: En ti apenas confío aún. Tú no escuchas, cabrón. A ti imposible, siento un absoluto vacío al contarte. Con vosotros no, realmente no tengo derecho. Demasiados sentimientos encontrados contigo, sólo nos hacemos daño. Y tú, que siempre estuviste, no quieres hablar conmigo (lo entiendo).

Con el resto... no puedo, joder, no me sale. Es tan fácil cerrarse que al final apenas queda nadie. Una única (y gran) persona... que se larga. Genial. Pues de eso sí que no tengo derecho a quejarme, ya exijo demasiado.

Definitivamente: Abrirse es perderlo todo.

Cierro la puerta. Debería estar sobando y no escribiendo esta mierda.

viernes, 9 de mayo de 2014

domingo, 4 de mayo de 2014

Todos envejecemos, dejamos de molar y se acabó



[Sickboy] It's certainly a phenomenon in all walks of life.

[Renton] What do you mean?

[Sickboy] Well, at one point you've got it, then you lose it and it's gone forever -all walks of life. George Best, for example. Had it, lost it. Or, David Bowie, or Lou Reed...

[Renton] Lou Reed, some of his solo stuff is not bad.

[Sickboy] No, it's not bad, but it's not great either is it. And, in your heart you kinda know that although it sounds alright, it's actually just... shite.

[Renton] So who else?

[Sickboy] Charlie Nicholas, David Niven, Malcom McLaren, Elvis Presley...

[...]

[Renton] So, we all get old, we cannot hack it anymore, and that's it.

[Sickboy] Yeah!

[Renton] That's your theory?

[Sickboy] Yeah... beautifully fucking illustrated.


domingo, 20 de abril de 2014

Here comes the story of the Hurricane



Mucho boxeo últimamente en este blog.

Ha muerto Rubin Huracán Carter, el boxeador que se pasó 19 años en la cárcel por un triple asesinato que nunca cometió. Gracias a su lucha en prisión, que acabó con su excarcelación en 1985, se convirtió en ejemplo de las injusticias raciales. En su autobiografía (Eye of the Hurricane: My Path from Darkness to Freedom) se confiesa sin vergüenza culpable de robos y asaltos en casas durante su juventud, pero nunca de asesinato. Defendió durante años su inocencia y siempre se rebeló contra su encierro en prisión, hasta el punto de que una vez en la calle se convirtió en activista.

Yo conocí la historia por la película de Denzel Washington y me enganché a la canción de Bob Dylan. ¿Por qué empatizo con él? Supongo que por la fuerza que demostró al pasarse años y años en una cloaca y no sucumbir, por seguir manteniendo la dignidad en ese infierno, por no negar sus miserias y mostrarse orgulloso. Por decir que la cárcel puede lidiar con el odio y la ira porque es de eso que está hecha y para lo que esta hecha: "Hatred and bitterness and anger only consume the vessel that contains them. It doesn't hurt another soul. If I were to allow myself to continue to feel that anger and the bitterness of being a victim, I would have never survived prison itself. Prison can deal with anger; prison can deal with hatred because prison is about all those things."

Here comes the story of the hurricane... Que la tierra le sea leve.


sábado, 19 de abril de 2014

«Cogió y se largó. Y me dejó solo. Solo con todos estos monstruos metidos en mi cabeza»

martes, 1 de abril de 2014

Leopoldo



Diario de un seductor
No es tu sexo lo que en tu sexo busco
sino ensuciar tu alma:
desflorar
con todo el barro de la vida
lo que aún no ha vivido.
El que no ve (1980)

miércoles, 5 de marzo de 2014

sábado, 22 de febrero de 2014

viernes, 14 de febrero de 2014

Jódete 14F



Que bueno he sido pa ti
y que mal te estas portando.

Me paso dia tras dia
en esta celda llorando.

Sin saber si tu estas viva,
sin saber si te han matao.
Sin saber si tu estas viva,
sin saber si te han matao.


Pero yo sé que es mentira
por que tú la estas gozando
el que se pudre soy yo
en pensar como paso
la ira me esta cegando
como pude matar yo.


Libre libre quiero ser
quiero ser quiero ser libre 




jueves, 13 de febrero de 2014

La chelito



Una de esas canciones de origen desconocido que te pasaba alguien por messenger.

Tardaban horas en descargar con tarifa plana, cuando había que esperar a las 6 de la tarde para conectarse.

Andrea, Moradora, siempre compartía las mejores: grupos de vascos borrachos. Como esta de Flitter, a los que acabaríamos viendo en concierto no sé ni cuándo.



miércoles, 5 de febrero de 2014

martes, 21 de enero de 2014

Confianza, decepción... relaciones



Es dificil conocer a alguien. ¿Cómo podríamos conocer a otro si somos incapaces de conocernos a nosotros mismos?

Sabemos que todas las personas son más de lo que muestran porque nosotros nunca nos mostramos al completo. Decimos cosas que no pensamos y pensamos cosas que no decimos. Nos disfrazamos, nos relacionamos detrás de una máscara y la usamos incluso para engañarnos a nosotros mismos. ¿Quién somos en realidad, cuánto merece la pena conocernos? ¿Cómo operamos frente a nuestras miserias internas: las afrontamos o preferimos ignorarlas? ¿A quién nos abrimos y por qué le damos ese derecho a conocernos y esa posibilidad de enfrentarnos a nuestros miedos e inseguridades?

Elegir bien a las personas de tu alrededor es un arte extraño. Por un lado confiamos en quien no lo merece y por otro, dejamos de confiar en quien solo necesita un guiño para darlo todo.

A veces me empeño en alguien. Veo en esa persona más de lo que en realidad es, más incluso de lo que es capaz de ver en sí misma. Me engancho de sus errores, me empeño en dar un sentido positivo a sus acciones, en comprender más allá de lo que resulta comprensible. Busco justificaciones imposibles en el infierno de sus miedos e inseguridades, creo ver un brillo infinito en la luz más tenue... pero a veces no hay nada, absolutamente nada más allá de lo que todos pueden ver. La realidad se vuelve simple y llana mientras tratas de lidiar con la decepción más absoluta.

Hay tantas personas incapaces de demostrar la fortaleza de afrontar las propias debilidades, incapaces de mandar a la mierda a las personas que les rebajan. Tantas que andan como perritos perdidos, de esos que van mendigando aceptación y acaban mal vistos y ahuyentados a pedradas... Me vienen las frases de otro texto a la cabeza: La necesidad compulsiva de cariño o aceptación aumenta con cada nueva humillación... Mucha gente no consigue escapar de su papel de víctima, incluso se recrea en él... Qué duro ver que te has dejado utilizar, recuperar la autoestima y afrontar lo que viene después de la resaca con la cabeza alta y la mente despejada. No es raro que las personas huyamos hacia delante.

No, no es raro, es terrible y decepcionante.


lunes, 6 de enero de 2014

Lady sings the blues


Un cantante no es como un saxo, aunque a veces la gente actúa como si lo pensara. Si no suenas bien, no puedes salir a comprar unas lengüetas nuevas, darles forma y colocarlas. Un cantante es sólo una voz, y una voz depende exclusivamente del cuerpo que Dios te ha dado. Cuando abres la boca, nunca sabes lo que ocurrirá.

Se supone que nunca me deben doler las muelas y que no debo ponerme nerviosa; no puedo vomitar ni enfermar del estómago; se supone que no puedo coger una gripe ni tener dolor de garganta. Se supone que debo salir a escena lo más bonita posible, cantar bien y sonreir.

¿Por qué? Porque soy Billie Holiday y he tenido problemas.