miércoles, 27 de noviembre de 2013

The Real Toy Story


La verdadera historia tras los juguetes.


Son el alma y corazón del capitalismo. Cosas bonitas cargadas de miseria. Alegría industrial. Regalos envenenados. En el centro de la explotación las sonrisas frente a la cámara se congelan en amargura.


Los cuerpos vivos se amontonan entre las piernas y brazos de plástico, los cuerpos de plástico, los héroes infantiles de plástico. Sobreviven, comen y duermen rodeados de los regalos de unos pocos.


Y trabajan. Repiten mecánicamente el mismo gesto una y otra y otra vez, hasta que su cuerpo se adecúa a la más indigna repetición. Hasta convertirse en los muñecos que hacen muñecos.


El consumo sanciona la situación productiva. ¿Qué importa el hacinamiento, siempre que lo sufra quien nos es ajeno? Compramos la desgracia de muchos para sembrar un algo de alegría exigua en unos pocos.


Estas navidades las niñas chinas le han pedido a Papa Noel no tener (que fabricar) tantos regalos.


 Cuando se acercan ciertas fechas no está de más recordarlo.



(Todas las fotografías son de Michael Wolf)

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