viernes, 22 de mayo de 2015

No. 2

La fiesta ya ha empezado, aunque quizás aún no estés al tanto. Bien, de eso se trata por el momento. Aunque los barcos hayan empezado a arder el primer despertar debe ser por sorpresa.

¿No lo creéis? Veamos. Las iniciativas de cambio están en marcha, y no hablo de ninguna de esas opciones disponibles para votar. La destrucción imparable de los recursos energéticos limita las posibilidades de acción del bando en el poder y eso nos beneficia. Los de abajo empezamos a construir desde la nada, esa es una fortaleza exigua, pero real.

Los golpes represivos aleatorios y sin dirección sólo sirven para fortalecernos. Todos esos detenidos saben ahora de la necesidad de buscar una base social desde la que apoyarse y resistir. La gente está buscando una chispa de ilusión para prender. Está en nuestra mano encontrarla y encenderla. Eso es lo que nos queda, tal como cantaban los Maniática en los 90. Ese rock que nos acunó a muchos y aún nos empuja: Vamos a resistir con golpes y esfuerzo.








domingo, 8 de marzo de 2015

No. 1

Vamos a hacer algo, y lo vamos a hacer muy despacito, porque vamos a hacerlo bien. Vamos a cambiar este mundo. Vamos a destruirlo desde sus más bajos cimientos, a tirar esas horribles columnas subterráneas de cemento, a dejar volar esos billetes manchados que nos manejan.

Incluso aunque nadie parezca enterarse, la transformación ya ha empezado. No se trata de ningún engaño esotérico ni de ningún órdago a la desesperada, se trata de la única posibilidad real que queda: No dejar piedra sobre piedra.

Sólo hay una pieza esencial en este proyecto: Tú. Tus habilidades, tus conocimientos, tu pasión al servicio del cambio revolucionario.
 
Bienvenido a la Sociedad Secreta. 
 
Te haremos llegar nuevos encargos. 

jueves, 18 de diciembre de 2014

Memoria

Los contenidos de la memoria son sociales además de individuales.

La memoria no tiene que ver solo con el pasado, sino también con las identidades y, por tanto, con la propia persistencia en el presente.

La memoria no es un depósito pasivo de los hechos sino un activo proceso de creación de significados.

martes, 16 de diciembre de 2014

Sobre la miseria en el medio artístico (1998)

“El capitalismo le garantiza al arte una concesión de perpetuo pri-
vilegio, el de la actividad puramente creativa, una coartada para la ali-
mentación de todas las demás actividades(...) pero al mismo tiempo,
esta esfera reservada para la “actividad libremente creativa” es la única
en la que las cuestiones de la comunicación y de qué hacemos con la vida
se plantean práctica y completamente. Aquí, en el arte, yace el primer
punto localizado de antagonismo entre los partidarios y adversarios de
las razones oficialmente dictadas para vivir. La falta de sentido y la
separación (del arte) que se crean da lugar a una crisis general de los
medios artísticos, una crisis que enlaza con los modos de vida alternati-
vos, con la exigencia de una nueva forma de vida.
”
Guy Debord (1960)


[...]
5. Pillaje, robo, saqueo, gamberrismo, vandalismo, sabotaje, insumisión... estos son los estilos artísticos de la gran negación.

6. El que vuestras obras puedan ser admiradas dentro de 100 años no es por tanto un elogio sino una condena a la humanidad.
 
[...]

“Lo que queremos no nos lo podéis vender”

Instituto Asturiano de Vandalismo Comparado

miércoles, 12 de noviembre de 2014

miércoles, 5 de noviembre de 2014

El mundo desencantado

"Al imponerse una concepción racional del mundo a la cosmovisión religiosa, la naturaleza quedó desacralizada y el mundo, desencantado. Perdió todo su significado y en adelante la contemplaron con indiferencia como un objeto inerte y una materia prima; en suma, como un almacén de recursos. El antagonismo entre una naturaleza despojada de sentido y una civilización expoliadora quedó plasmado en una serie de conceptos ambiguos como el éxito, el bienestar, el desarrollo o… el progreso. La actividad humana dejó de celebrar la relación misteriosa con la naturaleza y pasó, no a considerarla racionalmente tratando de aprehender su verdad para poder así guiarse, sino que procedió a su dominación. Entonces, al convertirla en un objeto de explotación sin límites, lo realmente conseguido fue la adaptación forzosa de los individuos a un medio social coactivo engendrado durante el proceso. El progreso se pagaba sometiendo la vida a la racionalización pragmática impuesta por la mercancía y el Estado en la que los medios se confundían con los fines: la vida obedecía al progreso, no al contrario. La vida esclava del progreso era un crisol donde se fundía la razón objetiva y se evaporaban todos los conceptos que constituían su núcleo: verdad, justicia, felicidad, igualdad, solidaridad, tolerancia, libertad… Tal como concluía Horkheimer, “el dominio de la naturaleza incluye el dominio sobre los hombres.” La tiranía ejercida sobre la naturaleza trajo como consecuencia la sumisión y el embrutecimiento simultáneos del ser humano. El vaciado de la conciencia se deducía de la concepción mecanicista del hombre. Ya el más extremista de todos los filósofos materialistas, La Mettrie, concebía al ser humano como una máquina que se montaba ella misma sus resortes, y consideraba el pensamiento como un subproducto de la actividad mecánica de importancia menor. Tal inaudita concepción, formulada a mediados del siglo XVIII durante la lucha intelectual contra los sistemas metafísicos y las religiones, fundaba científicamente la manipulabilidad de la especie humana, cosa que las clases dirigentes de la posteridad tomaron muy en serio. Por ironía de la historia, la religión no saldría perdiendo. Un siglo más tarde, el álgebra de Boole, que hizo posible la simulación mecánica del pensamiento humano, redujo éste a una simple representación matemática, persiguiendo ni más ni menos que la “revelación de la mente de Dios.” Si ascendemos por el camino de la matemática binaria, sin lugar a dudas, los ordenadores digitales nos acercarán más a la divinidad, que ya no está en los cielos, sino en el espacio virtual."

Extracto de Media noche en el siglo. Apuntes contra el progreso.
Noviembre de 2012.
Miquel Amorós.

martes, 4 de noviembre de 2014

Ampliación del campo de batalla



"En un sistema económico perfectamente liberal, algunos acumulan considerables fortunas; otros se hunden en el paro y la miseria. En un sistema sexual perfectamente liberal, algunos tienen una vida erótica variada y excitante; otros se ven reducidos a la masturbación y a la soledad. El liberalismo económico es la ampliación del campo de batalla, su extensión a todas las edades de la vida y a todas las clases de la sociedad"

En "Ampliación del campo de batalla" Houllebecq usa la ironía y la crítica punzante para condenar a nuestra sociedad, construida sobre los valores del liberalismo económico. El protagonista y narrador, un informático de vida apática, es el encargado de dirigir la exposición sobre la decadencia de esta civilización materialista.

Para él, la miseria existencial, la acritud y la soledad son estados superpuestos en su avance desde la observación cínica de la realidad a la intervención macabra. Es quien pronuncia la tesis principal del libro: la ampliación, en esta sociedad, del campo de batalla (bajo la lógica de mercado) a todas las parcelas de la vida. Así, la competencia sexual se establece como un sistema de jerarquía social complementario al del poder-dinero.

Pero no se trata de un análisis reprobatorio, no hay una implicación militante en el narrador, ni un deseo por cambiar nada. En realidad, no hay siquiera una aceptación mínima de la posibilidad de cambio. Encuentra una única posibilidad de resistencia en la indiferencia. Y, en ese camino, una excusa excelente en la depresión. Esa resistencia pasiva no le salva de la espiral descendente hacia la (auto)destrucción, tal como expresa el autor en alguna entrevista: La sociedad en que vivimos quiere destruirnos. El arma que emplea es la indiferencia, y hay que pasar al ataque, poner el dedo en la llaga y apretar bien fuerte. Hablar de lo abyecto: la enfermedad, la ausencia de amor, la fealdad… pero sin adherirse a ninguna idea ni profesar ninguna militancia. (Houellebecq M. , Cultura, 2012)

El narrador se niega así a participar en la batalla. Prefiere masturbarse a tratar de ligar, lo que no sería más que una forma de lucha militante. Arrastra consigo a su compañero, representación última de la esperanza insistente, al que termina por quebrar.

Tras él, frente a la deshumanización, no hay nada.