martes, 2 de julio de 2024

Nuevas Notas Viejas

 


     Inmerso en la actividad, Nirgal era feliz la mayor parte del tiempo. Sin embargo, cierto día, al salir de la escuela y ver el edificio del comedor en vez de los grandes troncos del Creciente Guardería, se detuvo como herido por el rayo. El viejo mundo familiar había desaparecido para siempre. Así trabajaba el tiempo. Experimentó una dolorosa sensación de pérdida y se le llenaron los ojos de lágrimas. Todo aquel día anduvo aturdido y distante, viendo las cosas despojado de toda emoción, aislado como después de la muerte de Simón, exiliado en el mundo blanco más allá del mundo verde. No sabía si alguna vez podría librarse de esa melancolía. Los días de su niñez habían terminado, igual que Zigoto, y nunca volverían. Y ese día terminaría y se borraría también, esa cúpula se sublimaría poco a poco y acabaría por resquebrajarse. Nada perduraría. Entonces, ¿que sentido tenía todo? La pregunta lo atormentaba y le arrebataba el color y el sabor a todas las cosas.

    —¿Por qué hacemos todo esto, Hiroko? ¿Por qué nos molestamos en hacerlo si al fin todo acaba siendo blanco, sin importar cuánto nos esforcemos? —dijo Nirgal.

    Uno podía preguntárselo todo a Hiroko, incluso lo trascendental. Ella lo miró con la cabeza inclinada a un lado, como un pájaro, y Nirgal pensó que aquella postura delataba el afecto que Hiroko sentía por él. No podía asegurarlo, sin embargo: cuanto mayor era, menos entendía a Hiroko y al mundo.

    —Es triste que el viejo hogar haya desaparecido —dijo ella—. Pero tenemos que pensar en lo venidero. Eso también es viriditas: concentrarse no en lo que hemos creado, sino en lo que crearemos. La cúpula era como una flor que se marchita y muere, pero que lleva en ella la semilla de una nueva planta, que al crecer da nuevas flores y semillas. El pasado se ha ido, y pensar en el sólo te procurará tristeza. [...] Pero aquí estamos ahora, tú y yo, rodeados de estas plantas y estas gentes, si piensas en ellas y en cómo ayudarlas a crecer y medrar otra vez, sientes el kami que llena todas las cosas, y eso es todo lo que necesitas. Nosotros sólo podemos vivir el momento.

    —¿Y el pasado? —Ella rió.

    —Vaya, estás creciendo, Nirgal. Bien, tienes que recordar el pasado de cuando en cuando. Fueron años buenos, ¿no es cierto? Tuviste una infancia feliz, y eso es una bendición. Pero también los días que estamos viviendo son buenos.

 Kim Stanley Robinson 

 

lunes, 26 de abril de 2021

Qué extraño tener todo esto dentro de mí y que para ti sean solo palabras.
The Pale King, David Foster Wallace

viernes, 1 de enero de 2021

Are we human or are we dancer?

 


What if every time your mind wandered off while writing an article, you could, with the aid of your concentration implant, prod it back to the task at hand, finally completing those life-changing projects you’ve never gotten around to finishing?

These applications remain fantasies, of course. But the mere fact that such a thing may be possible is partly what prompts Dr. Yuste, the neurobiologist, to worry about how this technology could blur the boundaries of what we consider to be our personalities.

Such blurring is already an issue, he points out. Parkinson’s patients with implants sometimes report feeling more aggressive than usual when the machine is “on.” Depressed patients undergoing deep brain stimulation sometimes wonder if they’re really themselves anymore. “You kind of feel artificial,” one patient told researchers. The machine isn’t implanting ideas in their minds, like Leonardo DiCaprio’s character in the movie “Inception,” but it is seemingly changing their sense of self.

What happens if people are no longer sure if their emotions are theirs, or the effects of the machines they’re connected to?

https://www.nytimes.com/2020/08/28/opinion/sunday/brain-machine-artificial-intelligence.html

martes, 16 de junio de 2020

Fear of a black planet


En mitad de las movilizaciones antirracistas en EEUU tras la muerte de George Floyd, Public Enemy nos trae un mensaje desde hace 30 años.

 
Aquí como allí, ahora y siempre.
 
Fight the power! ✊

martes, 12 de mayo de 2020

¿Por qué tan serios?


Del cuaderno de apuntes del Gato-Perro

La niña y el gato - perro están sentados frente al muro. Algo dice el gato-perro, algo escucha la niña. Un ser indescriptible, solo sonrisa, se les acerca y les pregunta "¿Por qué tan serios?". El gato-perro gruñe-ronronea. La niña responde.

"Lo estamos esperando al espejo. Porque resulta que el muro en veces se hace espejo, pero es su mentira, así hace para que pensemos que al otro lado es igual que de este lado. Entonces dice el gato-perro que, cuando el muro se hace espejo, casi muy rápido se hace como aguado, o sea como sopa de calabaza, guácala, ¿tú te gusta la sopa? A mi no me gusta, qué me va a gustar. Viera que tiene frijolitos, o ganado, o pollo. Pero no, ahí vienen con que zámpate tu sopa y pura pinche calabaza, quesque para que te crezcas así, grande (la niña levanta sus bracitos lo más alto que puede) y pues ni modos, si hay que crecer para pegarle al muro pues dale con las pinches calabazas. Dice el Pedrito que dijo dijo el Sup que las calabazas son un castigo si andás de mal pensado. Y dice Pedrito que por eso el Sup mejor se fue de finado, porque ya difunto no hay quien lo hace comer la sopa de calabazas que puro helado de nuez se va a comer, y que dijo el Sup que cuando gánemos la lucha se va a dar orden de que nada de calabazas que puro helado de nuez. Y es que ese Pedrito luego es muy tarugo que lo cree lo que dijo el Sup, pero es porque son hombres los dos o sea que se alcahuetean los dos mutuamente ambos dos.¿Cómo vas a crees que las mamaces te van a dar puro helado de nuez? Ni aunque muy Sup. Nada, Zámpate tu sopa de calabaza y si no la comes, ahí está tu zape y a volar cuervos que te sacarán los ojos. Y estamos aquí esperando que el muro se aguada, porque dice el gato perro que así se puede meter uno en el muro, pero no que vas a llegar al otro lado, pero no qué vas a llegar al otro lado, qué vas a llegar, ¿tú lo crees que si el muro se hace sopa y se puede pasar al otro lado vamos a estar aquí sufriendo en colectivo dándole sus patadas a la pinche pared? No ni por muchas calabazas. Pero aquí el gato-perro dice que en medio del muro hay un libro y que hay que sacar el libro, y que, como el libro está en su panza del pinche muro cuando es espejo, pues sólo puedes leer con un espejo. ¿Tú lo tienes tu espejo? Yo no tengo, pero mi mamá sí tiene y le lo pone para que me vea que sí estoy muy bonitilla si me peino y me pongo el prensa-pelo, pero lo sé qué es mucha su maña para que me deje peinar porque no me gusta, porque nucho me jala el pelo y me duele y de balde, porque luego en el futbol se me hace como un zacate. ¿Tú lo crees que si vas a dar un cabezazo vas a andar diciendo "ay no, porque estoy peinada"? Qué peinada ni que nada, si es que andas con esas cosas, ahí nomás te expulsa el árbitro y a volar cuervos qué te sacarán los ojos. Por eso de balde peinarse, bueno, sí pero sólo sí es que hay baile. ¿Tú lo sabes esa canción que se llama La Suegra? Yo la sé, bueno, más o menos. Pero sí me sé bien la de "Ya se mira el horizonte" pero esa música es de lucha, no es de baile. ¿Tú como te llamas? Es que estamos completando el equipo, pero no rápido se completa, sino que dilata. Pero no te preocupas de balde, ya vamos a ser más. Pero mientras, aquí estamos con el gato-perro esperando a que se aguada el pinche muro. Y míralo, lo tengo amarrado una soga en i cintura y la amarré ahí en la ceiba, es para que no me pierdo luego dentro del pinche muro y para que me regreso rápido. Nomás lo agarro el libro ése y a volar cuervos que te sacarán los ojos, de volada me regreso y bueno, no rápido lo voy a leer el libro porque lo tengo que esperar a otro día que el muro se haga como espejo, porque de taruga le pido el espejo a mi mamá porque qué tal que va a creer que quiero peinarme y nada de peinarme. ¿Tú crees que me van a respetar como Defensa Zapatistasi ando muy arreglada y peinada y toda la cosa? Qué me van a respetar ni que nada. Pero si pongo mi cara de Defensa Zapatista, así (la niña pone su mejor cara de "retirate o te doy tu sopa de calabaza"), ahí sí, anda y vete a volar cuervos que te sacarán los ojos. Bueno, tú como te llames, mientras estamos esperando tu ponte a entrenar, ya luego lo pienso donde mero te pongo. Si se pone aguado el muro, ahí nomás voy a salir corriendojunto con el gato-perro aquí presente. Pero no te preocupes porque no dilato y rápido me regreso, Y entrénate bien porque que talque ya se completa el equipo y nos toca jugar y tú con tu pelo que claro se ve que un peine pues de balde, y otra vez con la cabeza de color de calabaza. Pero no lo creas que porque no te peinas y nomás estás risa y risa con tu cabeza de calabaza es que no te vamos a aceptar. Si te aceptamos porque en mi equipo sí lo aceptamos man-que no se peinen, pero eso sí, que le peguen al balón porque luego llegan unos que solo le pegan al otro equipo y pues los expulsa el árbito, y uego otros ni le atinan y nomás andan haciendo hoyos en la tierra. Así que prepárate. Yo ya tengo mi idea en la cabeza se cómo vamos a jugar, pero que tal que en el libro ése del espejo. hay más ideas, pues entonces hay que leer para aprender. Leyendo si se aprende, y no hay que comer sopa de calabazas."


El ser sólo sonrisa no se mueve, aunque cada tanto se alisa el pelo, desconcertado.

En eso, precisamente cuando la tarde se rinde a las sombras, el muro empieza a alisar su superficie y se pule como si fuera un espejo acuoso. El gato-perro ladra-maulla. La niña se ciñe bien la cuerda a la cintura y, mientras inicia su carrera, dice:

“No preocupas. Ya vamos a ser más. De repente dilata, pero sí vamos a ser más”.

domingo, 26 de abril de 2020

Igor: enfermedad y juego


Enfermedad y juego tienen una larga relación en mi vida. Los días de arcadas, fiebre y manta en mi mente se asocian con tiempo de juego. La pandemia global los ha vuelto a poner de acuerdo, pero en una relación novedosa. Estamos encerrados, condenados sin remedio a sobrevivir entre cuatro paredes durante semanas que se convierten en meses. En ese contexto, la única salida al mundo parece ser la ficción. La narrativa interactiva aporta una dimensión extra a la de la lectura y el cine: Podemos intervenir, tenemos cierta agencia, existimos.

Hay múltiples razones para el juego. Aprender, disfrutar, experimentar algo que de otro modo no nos sería posible. Cuando la enfermedad reduce nuestras capacidades (incluso en un momento cómo este, en que la enfermedad es más social que personal, y la reclusión es asumida colectivamente) el juego evade del espacio cerrado en modos diferentes. Los juegos sociales nos llevan a compartir experiencias. Los juegos narrativos nos atrapan en su historia. Los juegos abstractos ejercitan nuestros sentidos. Son solo ejemplos.

Recuerdo con especial cariño Igor, Objetivo Uikokahonia, que terminé durante una gripe cuando era un crio. Me alimentaba de suero porque no podía comer nada sólido sin vomitar. En ese estado patético, me dedicaba a mirar la pantalla de mi primer Pentium y a tratar de resolver unos puzzles sobre un universitario sin dinero que tenía que engañar a sus compañeros ricos. 

Quizá fue el principio de mi pasión por las aventuras gráficas, la capacidad de distraerme del malestar interno y construirme recuerdos gratos.

viernes, 3 de enero de 2020

Calma


Nos encontramos cuando no tenia que ser,
¿cómo hacer? Si las coordenadas no cuadran,
Se cruzan caminos, pierdes el norte,
Y con las ganas no sabes volver.

Supongo que tenia que haber controlado, yo que se...
A veces la vida no se me da bien.
Ya escucho a los monstruos, mis monstruos,
Me comen por dentro eso ya me lo se.

Quisiera correr hacia atrás.
Pensar las cosas mejor.
Pa' luego sentirme bien.
A fuego en la piel, mucho que aprender.

No quiero caer en el mismo lugar hoy también
¿Cómo encontrar la calma que busco y no volverla a perder?

(Buenos Aires, 2020)