domingo, 12 de julio de 2026

10 de julio

El incendio forestal de Los Gallardos, en Almería, mantiene una ... 

Hay una puerta abierta y la luz se desparrama por las paredes y el suelo. Traza un reguero, rompiendo la oscuridad como una mancha blanca. Avanza, sube a la cama por las patas, rebota en los espejos, salta, ilumina los cuerpos, la ropa tirada y las sábanas arrugadas (que no resguardan).

Es aún pronto y se abren dos ojos, como un abismo al mar. Excluyen, conectan. Parpadean. Los veo, los alcanza esa luz líquida que nos inunda. Inconscientes, respiramos en ella. El ambiente es húmedo y cálido, más tórrido que primaveral, en algún lugar se provocó un gran incendio.

Hay un ventilador que gira y estamos sudando. Desnudos y tumbados apenas nos rozamos, hasta que nos rozamos. Nos miramos, nos acomodamos, nos acariciamos. Las respiraciones se aceleran. Las aspas revuelven el tiempo: mezclan, amasan, enredan. 

Pronto se hizo tarde. Suena la responsabilidad y hay prisas, nervios, urgencia. Corremos, saltamos a la calle, corremos.

En alguna parte las llamas seguían ardiendo.

jueves, 2 de julio de 2026

Las poblaciones se han resignado a la tristeza del trabajo


 ¿Y si la contracultura fuera solo un comienzo vacilante, en lugar de lo mejor que se podía esperar? ¿Y si el éxito del neoliberalismo no fuera una indicación de la inevitabilidad del capitalismo, sino un testimonio de la magnitud de la amenaza que plantea el espectro de una sociedad que podría ser libre?

Las condiciones materiales para esta revolución están más presentes en el siglo XXI de lo que lo estaban en 1977. Lo que ha cambiado hasta quedar irreconocible desde entonces ha sido el ambiente existencial y emocional. Poblaciones enteras se han resignado a la tristeza del trabajo, incluso cuando se les dice que la automatización está haciendo desaparecer sus puestos de trabajo. Debemos recuperar el optimismo de los años sesenta, al igual que debemos analizar con detenimiento toda la maquinaria que el capital ha desplegado para transformar la confianza en una crisis.

Comprender cómo ha funcionado este proceso de deflación de la conciencia es el primer paso para revertirlo

Mark Fisher - Comunismo ácido 

lunes, 13 de abril de 2026

Roberta

 

Nunca fui a la universidad. Yo era una erudita independiente. Significaba que iba a las bibliotecas públicas como una vagabunda. Estudiaba cuentos de hadas.

Y luego acabé trabajando para Donald. Me servía para comer. Me codee con académicos. 

Raspaba el moho negro de las paredes de la cueva... ahora que soy vieja, llevo la «leña».

 


martes, 2 de julio de 2024

Nuevas Notas Viejas

 


     Inmerso en la actividad, Nirgal era feliz la mayor parte del tiempo. Sin embargo, cierto día, al salir de la escuela y ver el edificio del comedor en vez de los grandes troncos del Creciente Guardería, se detuvo como herido por el rayo. El viejo mundo familiar había desaparecido para siempre. Así trabajaba el tiempo. Experimentó una dolorosa sensación de pérdida y se le llenaron los ojos de lágrimas. Todo aquel día anduvo aturdido y distante, viendo las cosas despojado de toda emoción, aislado como después de la muerte de Simón, exiliado en el mundo blanco más allá del mundo verde. No sabía si alguna vez podría librarse de esa melancolía. Los días de su niñez habían terminado, igual que Zigoto, y nunca volverían. Y ese día terminaría y se borraría también, esa cúpula se sublimaría poco a poco y acabaría por resquebrajarse. Nada perduraría. Entonces, ¿que sentido tenía todo? La pregunta lo atormentaba y le arrebataba el color y el sabor a todas las cosas.

    —¿Por qué hacemos todo esto, Hiroko? ¿Por qué nos molestamos en hacerlo si al fin todo acaba siendo blanco, sin importar cuánto nos esforcemos? —dijo Nirgal.

    Uno podía preguntárselo todo a Hiroko, incluso lo trascendental. Ella lo miró con la cabeza inclinada a un lado, como un pájaro, y Nirgal pensó que aquella postura delataba el afecto que Hiroko sentía por él. No podía asegurarlo, sin embargo: cuanto mayor era, menos entendía a Hiroko y al mundo.

    —Es triste que el viejo hogar haya desaparecido —dijo ella—. Pero tenemos que pensar en lo venidero. Eso también es viriditas: concentrarse no en lo que hemos creado, sino en lo que crearemos. La cúpula era como una flor que se marchita y muere, pero que lleva en ella la semilla de una nueva planta, que al crecer da nuevas flores y semillas. El pasado se ha ido, y pensar en el sólo te procurará tristeza. [...] Pero aquí estamos ahora, tú y yo, rodeados de estas plantas y estas gentes, si piensas en ellas y en cómo ayudarlas a crecer y medrar otra vez, sientes el kami que llena todas las cosas, y eso es todo lo que necesitas. Nosotros sólo podemos vivir el momento.

    —¿Y el pasado? —Ella rió.

    —Vaya, estás creciendo, Nirgal. Bien, tienes que recordar el pasado de cuando en cuando. Fueron años buenos, ¿no es cierto? Tuviste una infancia feliz, y eso es una bendición. Pero también los días que estamos viviendo son buenos.

 Kim Stanley Robinson 

 

lunes, 26 de abril de 2021

Qué extraño tener todo esto dentro de mí y que para ti sean solo palabras.
The Pale King, David Foster Wallace

viernes, 1 de enero de 2021

Are we human or are we dancer?

 


What if every time your mind wandered off while writing an article, you could, with the aid of your concentration implant, prod it back to the task at hand, finally completing those life-changing projects you’ve never gotten around to finishing?

These applications remain fantasies, of course. But the mere fact that such a thing may be possible is partly what prompts Dr. Yuste, the neurobiologist, to worry about how this technology could blur the boundaries of what we consider to be our personalities.

Such blurring is already an issue, he points out. Parkinson’s patients with implants sometimes report feeling more aggressive than usual when the machine is “on.” Depressed patients undergoing deep brain stimulation sometimes wonder if they’re really themselves anymore. “You kind of feel artificial,” one patient told researchers. The machine isn’t implanting ideas in their minds, like Leonardo DiCaprio’s character in the movie “Inception,” but it is seemingly changing their sense of self.

What happens if people are no longer sure if their emotions are theirs, or the effects of the machines they’re connected to?

https://www.nytimes.com/2020/08/28/opinion/sunday/brain-machine-artificial-intelligence.html

martes, 16 de junio de 2020

Fear of a black planet


En mitad de las movilizaciones antirracistas en EEUU tras la muerte de George Floyd, Public Enemy nos trae un mensaje desde hace 30 años.

 
Aquí como allí, ahora y siempre.
 
Fight the power! ✊

martes, 12 de mayo de 2020

¿Por qué tan serios?


Del cuaderno de apuntes del Gato-Perro

La niña y el gato - perro están sentados frente al muro. Algo dice el gato-perro, algo escucha la niña. Un ser indescriptible, solo sonrisa, se les acerca y les pregunta "¿Por qué tan serios?". El gato-perro gruñe-ronronea. La niña responde.

"Lo estamos esperando al espejo. Porque resulta que el muro en veces se hace espejo, pero es su mentira, así hace para que pensemos que al otro lado es igual que de este lado. Entonces dice el gato-perro que, cuando el muro se hace espejo, casi muy rápido se hace como aguado, o sea como sopa de calabaza, guácala, ¿tú te gusta la sopa? A mi no me gusta, qué me va a gustar. Viera que tiene frijolitos, o ganado, o pollo. Pero no, ahí vienen con que zámpate tu sopa y pura pinche calabaza, quesque para que te crezcas así, grande (la niña levanta sus bracitos lo más alto que puede) y pues ni modos, si hay que crecer para pegarle al muro pues dale con las pinches calabazas. Dice el Pedrito que dijo dijo el Sup que las calabazas son un castigo si andás de mal pensado. Y dice Pedrito que por eso el Sup mejor se fue de finado, porque ya difunto no hay quien lo hace comer la sopa de calabazas que puro helado de nuez se va a comer, y que dijo el Sup que cuando gánemos la lucha se va a dar orden de que nada de calabazas que puro helado de nuez. Y es que ese Pedrito luego es muy tarugo que lo cree lo que dijo el Sup, pero es porque son hombres los dos o sea que se alcahuetean los dos mutuamente ambos dos.¿Cómo vas a crees que las mamaces te van a dar puro helado de nuez? Ni aunque muy Sup. Nada, Zámpate tu sopa de calabaza y si no la comes, ahí está tu zape y a volar cuervos que te sacarán los ojos. Y estamos aquí esperando que el muro se aguada, porque dice el gato perro que así se puede meter uno en el muro, pero no que vas a llegar al otro lado, pero no qué vas a llegar al otro lado, qué vas a llegar, ¿tú lo crees que si el muro se hace sopa y se puede pasar al otro lado vamos a estar aquí sufriendo en colectivo dándole sus patadas a la pinche pared? No ni por muchas calabazas. Pero aquí el gato-perro dice que en medio del muro hay un libro y que hay que sacar el libro, y que, como el libro está en su panza del pinche muro cuando es espejo, pues sólo puedes leer con un espejo. ¿Tú lo tienes tu espejo? Yo no tengo, pero mi mamá sí tiene y le lo pone para que me vea que sí estoy muy bonitilla si me peino y me pongo el prensa-pelo, pero lo sé qué es mucha su maña para que me deje peinar porque no me gusta, porque nucho me jala el pelo y me duele y de balde, porque luego en el futbol se me hace como un zacate. ¿Tú lo crees que si vas a dar un cabezazo vas a andar diciendo "ay no, porque estoy peinada"? Qué peinada ni que nada, si es que andas con esas cosas, ahí nomás te expulsa el árbitro y a volar cuervos qué te sacarán los ojos. Por eso de balde peinarse, bueno, sí pero sólo sí es que hay baile. ¿Tú lo sabes esa canción que se llama La Suegra? Yo la sé, bueno, más o menos. Pero sí me sé bien la de "Ya se mira el horizonte" pero esa música es de lucha, no es de baile. ¿Tú como te llamas? Es que estamos completando el equipo, pero no rápido se completa, sino que dilata. Pero no te preocupas de balde, ya vamos a ser más. Pero mientras, aquí estamos con el gato-perro esperando a que se aguada el pinche muro. Y míralo, lo tengo amarrado una soga en i cintura y la amarré ahí en la ceiba, es para que no me pierdo luego dentro del pinche muro y para que me regreso rápido. Nomás lo agarro el libro ése y a volar cuervos que te sacarán los ojos, de volada me regreso y bueno, no rápido lo voy a leer el libro porque lo tengo que esperar a otro día que el muro se haga como espejo, porque de taruga le pido el espejo a mi mamá porque qué tal que va a creer que quiero peinarme y nada de peinarme. ¿Tú crees que me van a respetar como Defensa Zapatistasi ando muy arreglada y peinada y toda la cosa? Qué me van a respetar ni que nada. Pero si pongo mi cara de Defensa Zapatista, así (la niña pone su mejor cara de "retirate o te doy tu sopa de calabaza"), ahí sí, anda y vete a volar cuervos que te sacarán los ojos. Bueno, tú como te llames, mientras estamos esperando tu ponte a entrenar, ya luego lo pienso donde mero te pongo. Si se pone aguado el muro, ahí nomás voy a salir corriendojunto con el gato-perro aquí presente. Pero no te preocupes porque no dilato y rápido me regreso, Y entrénate bien porque que talque ya se completa el equipo y nos toca jugar y tú con tu pelo que claro se ve que un peine pues de balde, y otra vez con la cabeza de color de calabaza. Pero no lo creas que porque no te peinas y nomás estás risa y risa con tu cabeza de calabaza es que no te vamos a aceptar. Si te aceptamos porque en mi equipo sí lo aceptamos man-que no se peinen, pero eso sí, que le peguen al balón porque luego llegan unos que solo le pegan al otro equipo y pues los expulsa el árbito, y uego otros ni le atinan y nomás andan haciendo hoyos en la tierra. Así que prepárate. Yo ya tengo mi idea en la cabeza se cómo vamos a jugar, pero que tal que en el libro ése del espejo. hay más ideas, pues entonces hay que leer para aprender. Leyendo si se aprende, y no hay que comer sopa de calabazas."


El ser sólo sonrisa no se mueve, aunque cada tanto se alisa el pelo, desconcertado.

En eso, precisamente cuando la tarde se rinde a las sombras, el muro empieza a alisar su superficie y se pule como si fuera un espejo acuoso. El gato-perro ladra-maulla. La niña se ciñe bien la cuerda a la cintura y, mientras inicia su carrera, dice:

“No preocupas. Ya vamos a ser más. De repente dilata, pero sí vamos a ser más”.

domingo, 26 de abril de 2020

Igor: enfermedad y juego


Enfermedad y juego tienen una larga relación en mi vida. Los días de arcadas, fiebre y manta en mi mente se asocian con tiempo de juego. La pandemia global los ha vuelto a poner de acuerdo, pero en una relación novedosa. Estamos encerrados, condenados sin remedio a sobrevivir entre cuatro paredes durante semanas que se convierten en meses. En ese contexto, la única salida al mundo parece ser la ficción. La narrativa interactiva aporta una dimensión extra a la de la lectura y el cine: Podemos intervenir, tenemos cierta agencia, existimos.

Hay múltiples razones para el juego. Aprender, disfrutar, experimentar algo que de otro modo no nos sería posible. Cuando la enfermedad reduce nuestras capacidades (incluso en un momento cómo este, en que la enfermedad es más social que personal, y la reclusión es asumida colectivamente) el juego evade del espacio cerrado en modos diferentes. Los juegos sociales nos llevan a compartir experiencias. Los juegos narrativos nos atrapan en su historia. Los juegos abstractos ejercitan nuestros sentidos. Son solo ejemplos.

Recuerdo con especial cariño Igor, Objetivo Uikokahonia, que terminé durante una gripe cuando era un crio. Me alimentaba de suero porque no podía comer nada sólido sin vomitar. En ese estado patético, me dedicaba a mirar la pantalla de mi primer Pentium y a tratar de resolver unos puzzles sobre un universitario sin dinero que tenía que engañar a sus compañeros ricos. 

Quizá fue el principio de mi pasión por las aventuras gráficas, la capacidad de distraerme del malestar interno y construirme recuerdos gratos.

viernes, 3 de enero de 2020

Calma


Nos encontramos cuando no tenia que ser,
¿cómo hacer? Si las coordenadas no cuadran,
Se cruzan caminos, pierdes el norte,
Y con las ganas no sabes volver.

Supongo que tenia que haber controlado, yo que se...
A veces la vida no se me da bien.
Ya escucho a los monstruos, mis monstruos,
Me comen por dentro eso ya me lo se.

Quisiera correr hacia atrás.
Pensar las cosas mejor.
Pa' luego sentirme bien.
A fuego en la piel, mucho que aprender.

No quiero caer en el mismo lugar hoy también
¿Cómo encontrar la calma que busco y no volverla a perder?

(Buenos Aires, 2020)


viernes, 22 de noviembre de 2019

Paseando por Nueva Crobuzon


Me siento reducido, compelido a adorar esa extraordinaria presencia parida en el encuentro de dos ríos. Es la vasta contaminación, es hedor, es un claxon chillando. Gruesas chimeneas vomitan polvo hacia el cielo, aun a esta hora de la noche. No es la corriente la que nos arrastra hacia la ciudad, sino su peso. Débiles gritos, las llamadas de la bestia aquí y allá, el martilleo obsceno de las grandes máquinas fabriles. Las vías férreas recorren la anatomía urbana como venas prominentes. Ladrillo rojo y paredes oscuras, iglesias achaparradas y cavernícolas, toldos rasgados batidos por el viento, laberintos empedrados en la zona vieja, callejones sin salida, alcantarillas surcando la tierra como sepulcros seculares, un nuevo paisaje de desperdicio, piedra machacada, bibliotecas ahítas de libros olvidados, viejos hospitales, torres, barcos y garras metálicas que alzan los cargamentos del agua.

La estación de la calle Perdido, China Miéville

lunes, 8 de abril de 2019

404



Busco esperanza
en mis semejantes
reconocerme entre los charcos.

Oigo vibrar a la mar
en las noches tristes
cuando se calla el viento.

Morir siendo un vagabundo en París
como Oscar Wilde
y salvar el Olympia
como Edith

Quiero quemar
la culpa y gritar
'Non, je ne regrette rien'.

No va a salir bien.
No va a salir bien.
No va a salir bien.

Lástima de astillas en los dedos
de nudos marineros
que no me dejan ir.

Todos somos víctimas del miedo
del vértigo a la inmensidad
de la existencia.



sábado, 10 de noviembre de 2018

Dystopia now

“Power is in inflicting pain and humiliation.

 Power is in tearing human minds to pieces and putting them together again in new shapes of your own choosing.

Do you begin to see, then, what kind of world we are creating? It is the exact opposite of the stupid hedonistic Utopias that the old reformers imagined. A world of fear and treachery and torment, a world of trampling and being trampled upon, a world which will grow not less but more merciless as it refines itself.

Progress in our world will be progress towards more pain. The old civilizations claimed that they were founded on love or justice. Ours is founded upon hatred. In our world there will be no emotions except fear, rage, triumph, and self-abasement. Everything else we shall destroy, everything.

Already we are breaking down the habits of thought which have survived from before the Revolution. We have cut the links between child and parent, and between man and man, and between man and woman. No one dares trust a wife or a child or a friend any longer.

But in the future there will be no wives and no friends. Children will be taken from their mothers at birth, as one takes eggs from a hen. The sex instinct will be eradicated. Procreation will be an annual formality like the renewal of a ration card.

We shall abolish the orgasm. Our neurologists are at work upon it now.

There will be no loyalty, except loyalty towards the Party. There will be no love, except the love of Big Brother. There will be no laughter, except the laugh of triumph over a defeated enemy. There will be no art, no literature, no science. When we are omnipotent we shall have no more need of science. There will be no distinction between beauty and ugliness. There will be no curiosity, no enjoyment of the process of life. All competing pleasures will be destroyed.

But always -- do not forget this, Winston -- always there will be the intoxication of power, constantly increasing and constantly growing subtler. Always, at every moment, there will be the thrill of victory, the sensation of trampling on an enemy who is helpless.

If you want a picture of the future, imagine a boot stamping on a human face -- forever.” -O'Brien

George Orwell, "1984"

lunes, 5 de noviembre de 2018

Noviembre, cuando los muertos celebran la vida



"las civilizaciones Quechua, Aymara, Maya, Azteca, entre otras, explicaron la “muerte”, como parte de un ciclo de la Vida en constante regeneración. Mas no como un fatal final, o fracaso existencial. Por eso, incluso en nuestras comunidades bautizadas la “muerte” de un ser querido no se llora, se celebra con fiesta. Abundante comida, bebidas y música.

Quienes fallecen y se reincorporan al vientre húmedo y fresco de nuestra Madre Tierra no desaparecen de nuestra convivencia cotidiana. Ellas y ellos, renacidos a una nueva dimensión existencial, diferente a la nuestra actual, continúan siendo “sujetos” en y para la comunidad cósmica, con sus derechos y obligaciones. Continúan siendo sujetos históricos colectivos, acuerpando e impulsando las inconclusas historias familiares y/o nacionales.

En nuestras filosofías, las y los “difuntos”, no desaparecen, ni se van. Existen y coexisten con y entre nosotros/as hilvanando una infinidad de interrelaciones en la comunidad cósmica y humana. Esta es nuestra mayor certeza que difumina en nosotros el tenebroso miedo a la muerte."

Ollantay Itzamná

viernes, 20 de julio de 2018

Próxima estación

—Tranquila, ya vas a ver, sólo espera a que lleguemos.
De manera intermitente, la luz naranja del túnel iluminaba las caras de las dos hermanas.
—Ya verás —Repitió Irene—. Hay tiendas de juguetes grandes como una casa.
La pequeña Marina abría enormemente los ojos ante la perspectiva que dibujaba su hermana.

El metro las transportaba velozmente en dirección a Zaragoza, acompañadas de sus padres.
—Aún me impresiona poder recorrer España en metro, ¡y a esta velocidad! —dijo Javier.
—Sí, aunque echo de menos la superficie, respirar algo de aire. —Pedro recordó los viajes en coche que había hecho de joven. Ahora el calor hacía intransitable la meseta durante el día, y muy pocos disponían de vehículo privado.
— Tranquilo, gordo. Enseguida estamos.

De repente, una voz sonó por los altavoces anunciando una parada imprevista por problemas técnico en una estación de nombre irreconocible.
—Vamos afuera —dijo Pedro con una sonrisa cuando el tren se hubo detenido por completo.

—¡Juguetes! —Marina estaba ansiosa por encontrar las maravillas de las que hablaba su hermana.
—No, tonta, no es aquí —Contestó Irene. Ya en la superficie, las dos descubrieron a su alrededor amplias praderas de campo, un paisaje con casas visiblemente abandonadas y sin comercios.

—¿De dónde vienen ustedes? —les preguntó una señora que jugueteaba con hebras de paja entre sus manos.
—De Madrid —Respondió sonriente Irene, mientras sus padres asentían.
—No encontrarán ya mucho por aquí. Los trenes pasan ahora bajo tierra y raramente paran.
En realidad estaban prendidos del inesperado paisaje, decadente pero hermoso.
—¿Queréis un regalo, canijas? —la mujer les mostraba unos mimbres atados con forma de perro. Ellas aceptaron el regalo ilusionadas y le dieron las gracias. En Madrid nadie regalaba ya nada, y menos juguetes.

Justo en ese momento sonaba el silbato del tren, que les llamaba de vuelta. Se despidieron con prisa y descendieron de nuevo a las profundidades. El lujoso metro no tardó en arrancar de nuevo hacia el destino esperado. Toda la familia partía ahora con el convencimiento de dejar atrás un pliego del espacio, un lugar  secreto que sobrevivía incomunicado.

lunes, 14 de noviembre de 2016

We are american outlaws now, bro



I see our names on railroad posters
Sayin’ we’re wanted all around this land
Got ambushed by 16 enemy soldiers
At the creek just north of Choctaw Canyon

Bullets spread out over the horizon
There was no fear in our eyes
Hear they sent 16 in to get us
Word is that only two survived.

And we were american outlaws
Ridin’ across the plain
From Montana down to Mexico
Tryin’ to find a better way


miércoles, 3 de junio de 2015

Papeles mojados

-¡La puta vida!

De un portazo destrozó sus ilusiones. Y le había dolido.

El día había amanecido inigualable, por fin alguien se interesaba por sus trabajos y en el contestador había más de tres llamadas. Todo perfecto.

Había colocado lentamente sus dibujos en una carpeta, había salido de casa y en el ascensor se había encontrado con la sensación de que hoy era el día.

—¡Hola pequeña emoción agradable! Hacía tiempo que no te sentía. Cuando se abrieron las puertas corrió hacia su cita.

Él estaba sentado en la terraza de la cafetería, tenía un aspecto inflexible, inteligente, interesado. Ella también se sentó, sonrió y le pasó los papeles. Él comenzó a mirar sus obras, a observarlas con detenimiento, a pasar uno por uno los años de su vida.

No le gustan —pensaba ella en el momento en que una gota mojaba el folio. Él cerró inmediatamente la carpeta y miró al cielo.

¿Gotas? No, no puede ser, no puede ponerse a llover ahora...  Por un momento él dudó. Ella también. Él reaccionó antes y, alargando la mano, le devolvió los dibujos. Quedó en llamarla para reunirse otro día, uno en que hiciera mejor tiempo. A ella un podemos ir dentro se le ahogó en la boca. Mientras, rompía a llover más fuerte. Él se despidió, se dio la vuelta y encogió los hombros.

Ella se puso en el momento a ser muy infeliz. ¿Qué le quedaba ahora? Una carpeta llena de papeles. Papeles mojados.

(Abril 2005 - Corregido Junio 2015)

viernes, 22 de mayo de 2015

No. 2

La fiesta ya ha empezado, aunque quizás aún no estés al tanto. Bien, de eso se trata por el momento. Aunque los barcos hayan empezado a arder el primer despertar debe ser por sorpresa.

¿No lo creéis? Veamos. Las iniciativas de cambio están en marcha, y no hablo de ninguna de esas opciones disponibles para votar. La destrucción imparable de los recursos energéticos limita las posibilidades de acción del bando en el poder y eso nos beneficia. Los de abajo empezamos a construir desde la nada, esa es una fortaleza exigua, pero real.

Los golpes represivos aleatorios y sin dirección sólo sirven para fortalecernos. Todos esos detenidos saben ahora de la necesidad de buscar una base social desde la que apoyarse y resistir. La gente está buscando una chispa de ilusión para prender. Está en nuestra mano encontrarla y encenderla. Eso es lo que nos queda, tal como cantaban los Maniática en los 90. Ese rock que nos acunó a muchos y aún nos empuja: Vamos a resistir con golpes y esfuerzo.








domingo, 8 de marzo de 2015

No. 1

Vamos a hacer algo, y lo vamos a hacer muy despacito, porque vamos a hacerlo bien. Vamos a cambiar este mundo. Vamos a destruirlo desde sus más bajos cimientos, a tirar esas horribles columnas subterráneas de cemento, a dejar volar esos billetes manchados que nos manejan.

Incluso aunque nadie parezca enterarse, la transformación ya ha empezado. No se trata de ningún engaño esotérico ni de ningún órdago a la desesperada, se trata de la única posibilidad real que queda: No dejar piedra sobre piedra.

Sólo hay una pieza esencial en este proyecto: Tú. Tus habilidades, tus conocimientos, tu pasión al servicio del cambio revolucionario.
 
Bienvenido a la Sociedad Secreta. 
 
Te haremos llegar nuevos encargos. 

jueves, 18 de diciembre de 2014

Memoria

Los contenidos de la memoria son sociales además de individuales.

La memoria no tiene que ver solo con el pasado, sino también con las identidades y, por tanto, con la propia persistencia en el presente.

La memoria no es un depósito pasivo de los hechos sino un activo proceso de creación de significados.